HAVSTRACTO (Punta Arenas, Chile, 1999) es un artista visual cuyo trabajo fluye entre la abstracción, la tecnología y el sonido, buscando un diálogo entre el arte y la ciencia.
Su obra explora la transformación del territorio en las regiones más australes de la Patagonia, un lugar donde lo humano y lo natural se entrelazan y se desafían mutuamente. A través de la pintura abstracta, la fotografía, las instalaciones audiovisuales y la experimentación con inteligencia artificial, HAVSTRACTO invita al espectador a reflexionar sobre el impacto del extractivismo y el cambio climático en estos paisajes remotos. Su práctica se nutre de una perspectiva crítica que señala las huellas del hombre sobre la tierra.
La búsqueda constante por desmantelar las fronteras entre lo físico y lo virtual le permite al artista plantear preguntas sobre las nuevas formas de interacción que emergen en un mundo cada vez más interconectado. Cada obra de HAVSTRACTO se convierte en un espacio de exploración, una ventana que abre al espectador una nueva forma de ver el entorno, de comprender su fragilidad, y de reimaginar la relación entre el ser humano y su entorno. Como una llamada a la reflexión, su arte captura la esencia efímera de la naturaleza y los cambios irreversibles que moldean la geografía patagónica. Con la calma tensa de los vientos del sur, cada pieza invita a una meditación profunda sobre lo que se pierde en el transcurso de la historia y lo que podría preservarse, todo ello teñido con la niebla y el silencio que caracterizan a su hogar, el fin del mundo.
Continuación y expansión del trabajo iniciado en Bosque Última Esperanza, profundizando en la materialidad y gestualidad para explorar nuevas formas de representar la humedad, el follaje y la luz. La obra plantea una segunda aproximación, más libre y evocadora, a este territorio.
Investigación pictórica que toma como punto de partida la geografía acuática del Seno Última Esperanza. A través de la superposición de transparencias, veladuras y gestos expresivos, la obra busca capturar el carácter mutable del agua y su diálogo constante con el paisaje circundante.
Parte de la serie ESTRECEMER: piel, esta pieza se fundamenta en la abstracción expresionista de glaciares y cielos australes. A través de capas de color y texturas, la obra se convierte en una confesión velada: aquello que no se dice con palabras se transmite mediante la vibración de la pintura, en un lenguaje íntimo y silencioso.
Visiones oníricas traducidas al lenguaje pictórico, donde la paleta cromática y la gestualidad de la pincelada evocan un despertar interior. La obra propone un florecimiento espiritual que trasciende lo individual, invitando al espectador a sumergirse en un viaje introspectivo, lleno de símbolos y resonancias emocionales.
Creada en pleno confinamiento por el COVID-19, esta obra refleja la confrontación interna frente a un escenario de incertidumbre global. A través de la fragmentación de formas y la tensión en los contrastes, se representan los “puzzles” emocionales y mentales que emergen cuando la cotidianidad se ve interrumpida, transformando la angustia en expresión plástica.
Exploración pictórica inspirada en los cuerpos de agua y los paisajes prístinos de la provincia de Última Esperanza. La obra busca capturar la interdependencia entre vegetación, humedad y luz, revelando la sensibilidad de estos ecosistemas y su capacidad de evocar memorias sensoriales.
Flujo pictórico que amalgama visiones oníricas con experiencias de exploración en Última Esperanza. La obra se concibe como un cauce visual, donde el movimiento de la materia pictórica imita el fluir del agua, cargando consigo fragmentos de sueño, paisaje y emoción.
Parte de la serie ESTRECEMER: piel, esta pieza se fundamenta en la abstracción expresionista de glaciares y cielos australes. A través de capas de color y texturas, la obra se convierte en una confesión velada: aquello que no se dice con palabras se transmite mediante la vibración de la pintura, en un lenguaje íntimo y silencioso.
Soy una artista autodidacta que encuentra en la experiencia creativa un espacio de libertad. No busco definirme en una sola técnica ni encasillar mi proceso: me interesa crear desde la intuición, explorar materiales y permitir que cada obra encuentre su propio camino. Trabajo principalmente con alcohol ink, acuarela y acrílico, técnicas que me permiten moverme entre lo delicado y lo intenso, entre la transparencia y la profundidad.
Cada obra es un proceso de descubrimiento: una conversación entre lo que siento, lo que imagino y lo que emerge de manera espontánea en el papel o la tela. Me maravilla encontrar belleza en los detalles, en los accidentes y en los gestos mínimos que se transforman en paisajes emocionales. Mi propuesta artística se sostiene en la libertad de crear sin límites, dejando que el color y el movimiento se revelen.
Verónica Sepúlveda Pérez (Punta Arenas, Chile, 1984) es una artista visual con una sólida formación en la disciplina del grabado.
Egresada de la Licenciatura en Artes Plásticas con mención en Grabado de la Universidad de Concepción, su práctica se caracteriza por la versatilidad técnica y matérica, abarcando desde la delicadeza de la acuarela y la gráfica del grabado, hasta la permanencia y textura del mosaico y la fuerza expresiva del muralismo.
Actualmente, Verónica equilibra su producción artística con la docencia, compartiendo su conocimiento y pasión por las artes. Su compromiso con la difusión del arte local se materializa a través de Veinticinco, una tienda que co-gestiona junto a la artesana Karina Fica. Este espacio, ubicado en el centro artesanal de Punta Arenas, es una plataforma clave para exhibir su obra, afianzando su rol como agente cultural en su región natal.
Trabajo con múltiples técnicas, grabo la madera, la tallo, la dejo hablar.
La fotografía me permite detener el alma de los paisajes, de las ánimas y de lo que habita entre la luz y la sombra.
Creo en el arte como un acto de fe: soñar sin descanso, insistir incluso cuando nadie mira.
Los sueños se cumplen para quien persevera.
He dejado obra en distintos lugares de Chile y más allá, sin nombre visible, porque revelar al autor a veces quiebra el hechizo.
El tag permanece oculto: ahí vive la magia, el rumor, la pregunta.
Me llamo Jorge Llancalahuen.
Lo demás, que lo descubra quien se detenga a mirar.
Noemade nace hace 3 años aproximadamente, luego de un sueño que tuve, donde El Chaltén, me invitaba a crear. Tomé mi primera clase de acuarela y todo se torno a pintar, crear, soñar , meditar y canalizar mensajes de la Patagonia. Vivo en Puerto Natales y mi marca ha ido tomando su curso, indagando en nuevas artes como la cianotipia y creando a través de lo que siento. Cada color toma su tiempo, tal como yo. Me tomo el tiempo para traer a la materialidad lo que me mueve en el mundo invisible. Bienvenido a mi universo
Pinto para no callar.
Cada color guarda lo que no supe decir,
Cada trazo es una forma de perdón.
En la pintura me nombro sin miedo y sin defensa …
“Mi nombre es Mauricio Ojeda, soy pintor desde niño que explora la simbología mitológica a través de los estados meditativos consciente, creando capas y texturas que evocan sensaciones de tiempo y espacio dimensional. Mi obra
busca conectar formas biomecánicas con la temporalidad que tiene el mundo de la mitología, la realidad de las fuerzas positivas y negativas, cada elemento se va unificando con cada pincelada liberando las imágenes de mi mente a la tela, una meditación activa que me permite fluir en cada pincelada. El peso de lo biomecánico me permite entrelazar los elementos que fluyen de su interior hacia fuera llevado a lo más onírico a través de la alegoría”.
«Mi arte se origina a partir de una vida de trabajo en la Marina Chilena específicamente los Astilleros de la Armada (Asmar), navegando muy joven, recorriendo los Canales a lo largo de Chile. Esta inquietud por el arte empieza de muy niño, siempre del dibujo realista hasta llegar a la pintura, de padre Estibador siempre hubo una cercanía con el mar, lo cual me motivo a ingresar a temprana edad a la Escuela de Artesanos Navales. Sin dejar de lado las Artes que me acompañaron durante mi vida como la música y la pintura. Mi pintura es el reflejo de las experiencias vividas, cada barco rompiendo las olas, cada línea, cada trazo, cada detalle de las torpederas, cruceros y misileras de la escuadra, la Esmeralda navegando por los canales y los paisajes amaneceres, atardeceres de Magallanes me inspiraron a compartir con quienes aprecian este tipo de expresión.
Ariela Caripán González, es de profesión guitarrista clásico, con una nutrida vida musical de conciertos y escenarios dentro y fuera de Chile.
La pintura en acrílico fue siempre parte importante de su vida, la que llevó en paralelo a la música, en los espacios sobrantes de su carrera musical y de forma totalmente autodidacta. Era el tan esperado hobby veraniego. Sin embargo, había un anhelo guardado secretamente, casi imposible de concretar: pintar en acuarela. Fue así que, en plena pandemia (Julio 2020) empiezan a gestarse las primeras aguadas, sueltas, libres y sin formas todavía. Tras un año de pintar y pintar, surgen los primeros bocetos. Así los bosques y la naturaleza fueron naciendo una y otra vez, hasta convertirse en su temática favorita. Los paisajes llenos de soledad, misticismo y reflexión la caracterizan en su propuesta.
“Me cautivan sobremanera los bosques neblinosos y solitarios paisajes atmosféricos, donde la sensibilidad, imaginación y mirada del espectador, completan la obra con su propia vibración interior”
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Cultura y las Artes. Fondart
Regional Magallanes
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